La traducción automática lleva décadas entre nosotros, pero en los últimos años ha dado un salto cualitativo enorme gracias a los modelos de lenguaje basados en inteligencia artificial. Herramientas como DeepL, ChatGPT o los motores propietarios de grandes agencias producen hoy textos que, a primera vista, pueden parecer perfectamente aceptables. Esto ha cambiado la forma de trabajar de muchos traductores profesionales, entre ellos yo.
La postedición de traducción automática (MTPE, por sus siglas en inglés) consiste en revisar y corregir el texto producido por una máquina para llevarlo al nivel de calidad exigible a una traducción humana. No es leer por encima y dar el visto bueno: es un trabajo profesional que requiere conocimiento profundo de ambas lenguas, del tema y del estilo.
¿Qué ventajas tiene?
✦ Ventajas
- Mayor velocidad en proyectos de gran volumen.
- Reducción de costes para el cliente en textos repetitivos o técnicos.
- Coherencia terminológica cuando se combina con memorias de traducción.
- Permite dedicar más tiempo a los pasajes más complejos o creativos.
◈ Riesgos
- La máquina comete errores sutiles de sentido que parecen correctos.
- Pierde el registro, el tono o el estilo del texto original.
- En textos jurídicos o médicos, un error puede tener consecuencias graves.
- Genera una falsa sensación de seguridad en quienes no dominan el idioma.
Por qué el posteditor es clave
La postedición no es revisar: es saber exactamente qué puede fallar y dónde mirar. Un buen posteditor no se deja llevar por la fluidez superficial del texto. Sabe que la máquina puede traducir literalmente una expresión idiomática, omitir una negación o cambiar sutilmente el alcance de una cláusula legal sin que el resultado suene "mal" en la lengua de llegada.
Hace años que ofrezco este servicio a algunos de mis clientes, siempre con una condición: el texto de salida debe cumplir exactamente los mismos estándares que una traducción humana. No cobro menos por hacer postedición de mala calidad; cobro menos cuando la máquina ha hecho bien su parte y mi trabajo de revisión es menor. La diferencia es importante.
Mi consejo para cualquier empresa que quiera incorporar la traducción automática en sus procesos: no escatimes en el posteditor. Es la garantía de que lo que llega al cliente final —o al juzgado, o al prospecto médico— es correcto, preciso y en el registro adecuado.